El oasis al final del desierto del dial...

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martes, 8 de abril de 2008

Discos: NICK CAVE & THE BAD SEEDS "Kicking against the pricks" (Mute/Elektra-1986)

Desempolvamos en Hotel Arizona (nunca mejor dicho tratándose del autor de este gran disco) el “Kicking Against the Pricks” de Nick Cave y sus “malas semillas”.

Se trata del tercer album en la discografía en solitario del australiano, un artefacto grabado en Melbourne en 1986 y producido por el propio Cave con la ayuda de los Bad Seeds. Son 12 versiones más una canción propia “Jesus met the woman at the well” y otra del guitarrista de la banda, Mick Harvey “The hammer song”.
Curioso que este tercer trabajo del espigado crooner/post-punk este invadido casi en su totalidad por canciones de otros, pero viendo su obra desde la prespectiva que dan los años no resulta tan chocante.

Aquí encontramos a algunos autores que han sido recurrentes en toda la trayectoria del músico australiano ahora residente en Londres: Leadbelly, Johnny Cash, Jimmy Webb, John Lee Hooker, The velvet underground, Roy Orbison, etc.....que contrastan con las relecturas de canciones con un discurso más pop como el “Somethings gotten hold of my heart” (popularizada por Gene Pitney en los años sesenta y reintrepretada junto con Marc Almond en los ochenta) o la que cierra el disco “The carnival is over” de los émulos australianos de los Beatles, el cuarteto australiano The Seekers.

La faceta crooner de Cave en este disco ya está más marcada que en trabajos anteriores y todas las versiones (sin excepción) son de una altísima calidad y de una intensidad a prueba de misiles crucero. Me quedo con la reintrepretación del clásico de Leadbelly “Black Betty” que haría ruborizarse hasta el fucsia a Jack White, con la delicadísima relectura de “By the time I get to Phoenix” de Jimmy Webb, si es que esa palabra (delicadeza) la pudieramos asociar al imaginario del Cave de los los primeros ochenta, con la preciosa “Long Black Veil” (de Danny Dill y Marijohn Wilkin) que hicieron suya en su día monstruos de la talla de: Joan Baez, The Band, Bobby Bare, Fred Neil, Marianne Faithfull o el mencionado Cash y más recientemente: Jason & the Scorchers, The Stranglers, The Walkabouts o los Deadstring Brothers y con la no menos hermosa (y también penetrante) "Runnig scared" de Roy Orbison, canción que bien podría haber utilizado John Waters en "Cry baby" para inducirle el idem a Johnny Depp.

Para esta grabación, el de Victoria se acopañó de los ya habituales (desde 1983) Blixa Bargeld, Barry Adamson y Mick Harvey, a los que se les unió a la batería Thomas Wydler, que le dio un pulso un tanto más cadencioso al tono general del disco (si lo comparamos con obras anterioresde Cave) así como las colaboraciones puntuales a la guitarra de Hugo Race y el ex Birthday Party Rowland Howard.

Un trabajo, para el que esto escribe, que no se puede tildar de menor y que ya contiene algunos de los parámetros que se repetirán en la fecunda producción posterior del australiano. Esto es, esa mezcla de fiereza y sensualidad, de suciedad y melodrama, de pasión y dulzura, en definitiva las señas de identidad de este lobo con plumas de cisne, puntal del rock envuelto en satén y de las murder ballads que es Nick Cave. Porque nadie como él sabe como provocar un escalofrio, ora almibarado ora áspero y descarnado.


Seguiremos desempolvando.....

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