El oasis al final del desierto del dial...

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lunes, 7 de abril de 2008

Discos: "Crazy Rhythms" THE FEELIES (Stiff Records-1980)

¿Que atributos debe poseer un disco para ser catalogado de culto? Algunas de las respuestas podrían ser: escasa repercusión en el momento de la publicación (a nivel de ventas, mediática y de público), ser influyente en generaciones y bandas posteriores, sonar vanguardista, ser minoritario..... muchas son las respuestas y quizá la correcta contenga un poco de cada una de ellas.

Sinceramente me da igual si "Crazy Rhythms" casa o no con alguno de esos esteriotipos, lo que desde luego es innegable es la capacidad para sonar irresistiblemete actual veintiocho años después de su publicación. Un ejercicio urgente, visceral, fresco, taquicárdico y (lo que es más importante) nuevo, con el que este cuarteto se dio a conocer en 1980 y que supuso el comienzo de una carrera discográfica extraordinaria en muchos aspectos.

El cuarteto tomó su nombre de una novela de Aldous Huxley y publicaron tres discos más (todos ellos fantásticos aunque algo rebajados de ímpetu), hemos elegido este por ser el que puso en el mapa a esa bendita anomalía llamada The Feelies.

Como ese vecino fisgón que hay en todas la comunidades, The Feelies se asomaron al apartamento contiguo y cotillearon sobre todo lo que estaba cocinando en ese momento o se había gestado no mucho tiempo atrás. Como ellos residian en Haledon (Nueva Jersey) ese "piso de al lado" era la ciudad de Nueva York a finales de los 70's, y allí encontraron todos los alicientes, estímulos e ideas para desarrollar su disco de debut.

Cual colegiales tomaron apuntes sobre todo lo que había fabricado The Velvet Underground, Television o Talking Heads en la otra orilla del Hudson, lo que se estaba empezando a gestar en su Nueva Jersey natal (The Bongos) o en otros estados como Carolina del Norte con los Sneakers y los DB's, en Minesotta con las incipientes carreras de Hüsker Dü y The Replacements, en Ohio
con Devo, en la costa oeste (concretamente en Los Angeles) con bandas como The Last y el germen del Paisley Underground y en Gran Bretaña con bandas como XTC o The Soft Boys (sin olvidar los clásicos de los 60's -incluyen versiones The Beatles y The Rolling Stones- en su vertiene más garajera) y los utilizaron para crear lo que poco tiempo después se convertiría en su primer y más frenética entrega.


El resultado fue óptimo y harto influyente, o si no que se lo pregunten a bandas como The Wedding Present, Violent Femmes, los primeros Luna, Weezer, Pavement, Television Personalities, Oxford Collapse, etc.... que de una u otra manera han picotado de este album para cimentar sus propias carreras.

El título desde luego le viene al pelo y es que los diez cortes incluidos en el disco son auténticos "ritmos sonados", melodías quebradas y espídicas que hablaban de desasosiego e inconformismo, el mismo que ellos mismos manifestaban sobre muchos aspectos vitales, incluido el de la industria del entretenemiento en general y musical en particular.

Debido a la negativa de la banda a grabar con productores profesionales el disco es puro y duro Do It Yourself, y a los controles se pusieron los guitarristas y vocalistas de la banda: Glenn Mercer y Bill Million con la puntual ayuda de Mark Abel.

Un par de años antes de la publicación de "Crazy Rhythms" el Village Voice ya les había encumbrado como la mejor banda "underground" de la ciudad de Nueva York y ellos lo corroboraron con sus directos, con su primer single "Fa Cé La" y con esta excelsa puesta de largo en plástico que ya era un puntapie en el bajo vientre y el escaparate para mostrarnos lo que podían hacer cuatro jóvenes con dos guitarras, una batería, un bajo y mucha imaginación.
Ocho composiciones más acompañaron a este primer sencillo para configurar su disco de debut, incuyendo una versión: "Everybody's Got Something To Hide (except me and my monkey)" de The Beatles y una más "Paint it Black" The Rolling Stones en la reedición de 1990 para el sello A&M, con el que sorprendieron a muchos y todavía lo siguen haciendo.
Yo me quedo sobre todo con los casi tres minutos de "Original Love" (por la que mataría David Gedge), la rabiosísima "Moskow Nights" y por supuesto con la que da título al disco, un duelo entre la potencia de The Fall y las melodías de los primeros Woodentops (para los que también solicitamos vuestra atención).

Vosostros decidís si es o no un disco de "culto".

Nota. El disco tiene prevista una próxima reedición en este 2008 o como muy tarde 2009 según fuentes bien informadas y cercanas a Hotel Arizona.

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