Segunda parte del doble especial en el que mostramos las bondades del bubblegum pop en su horquilla temporal que agrupa discos y singles editados entre 1966 y 1973 y en el que los artistas escogidos interpretaban estribillos para cantar a coro, tocaban temas aparentemente infantiles y dotados de una inocencia palpable, en ocasiones combinada con un trasfondo de doble sentido sexual. Lester Bangs describió el estilo como: «El sonido básico del rock and roll, sin la rabia, el miedo, la violencia ni la anomia».
Al estar las letras del bubblegum pop basadas en una idea central o metáfora que conectaba con los jóvenes oyentes, los juegos infantiles eran una opción frecuente, al igual que los dulces o la comida infantil como sustituto del romance. Los estribillos eran memorables y se repetían con frecuencia a lo largo de la canción y sus intérpretes ejecutaban las canciones de forma amigable, juguetona y animada. Las armonías agudas eran un elemento básico del bubblegum pop, especialmente en los estribillos. El contenido lírico no era ni amenazante ni lascivo y reflejaba el tono de sus voces: divertido, positivo e inocente. Las canciones solían presentar una formación tradicional de la música pop: guitarra, bajo, batería y teclados; la sección rítmica impulsaba la canción y los solos eran inexistentes. La producción era muy pulida y las melodías siempre eran pegadizas con abundantes referencias a la cultura juvenil, con onomatopeyas, alusiones a los dulces y golosinas de la época y con el aderezo de algunos arreglos de órgano o viento que solían ser muy distintivos.
También se puede aducir que fue un producto en muchos casos algo artificial, creado por productores discográficos que a menudo contrataban músicos de sesión para tocar y cantar las canciones. Con frecuencia, a los músicos de sesión se les daba un nombre de banda falso para dar la impresión de que eran un grupo real. Y, como era de esperar, el género tuvo una vida corta (aproximadamente cinco años). A medida que los fans preadolescentes del bubblegum crecían, dejaban atrás la música. sin embargo, el género tuvo un legado sorprendentemente largo, ya que los músicos que crecieron con el bubblegum se vieron influidos por este género y posteriormente crearon canciones que reflejaban su simplicidad alegre y pegadiza en estilos como el power pop, el glam, el yacht pop o la new wave. Porque aunque para muchos sea un subgénero dentro del abarrotado espectro de la música grabada, el bubblegum pop no dejó momentos mucho más que disfrutables como podéis comprobar en estos dos especiales que le hemos tributado.
The grooviest pop in the world!

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