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miércoles, 24 de abril de 2013

Discos: "Flying Color" FLYING COLOR (Frontier-1987)


Hoy vamos a hacer justicia con uno de los discos más embriagadores y bellos que tenemos la suerte de almacenar en las estanterías del Hotel Arizona. Porque el primer LP de los californianos Flying Color reune todos los ingredientes para que lo cataloguemos como Something Special. Y lo es por varios motivos, pero sobre todo por alojar una colección de canciones inmejorable, sencillas pero cargadas de una intención melódica muy por encima de la media de la época. Por eso es nuestro álbum favorito de la (para muchos) denostada década de los ochenta y uno de nuestros discos imprescindibles de siempre. 

Flying Color, se formaron en octubre de 1984 en San Francisco y tenían las mimbres necesarias para equipar un baúl de primera calidad dentro de ese nuevo rock americano que poco antes se gestó en la vecina ciudad de Los Angeles y cuyas formaciones bandera eran Dream Syndicate, Three O’Clock, Long Ryder o Rain Parade. Y esas mimbres las traían consigo los propios miembros del combo, algunos con pedigree dentro del subsuelo rock de la Bahía, como Hector Peñalosa, que formo parte de esos pioneros del punk-rock llamados The Zeros, John Stuart que venía de los Blitz Brothers o Dale Duncan antes en Underground Love Circus. Junto a ellos el joven Richard Chase, que posteriormente dejaría su sitio al mismísimo Chris Von Sneidern, dieron sentido a eso de hacer canciones bonitas, pero bonitas de verdad, con un poso algo taciturno y otoñal pero plagadas de ganchos melódicos y bellísimas armonías, tanto vocales como instrumentales. 


Solo vieron editado un single titulado “Dear Friend” que les puso en el mapa de su zona geográfica y les permitió recibir ofertas para grabar su debut en largo (de título homónimo) que se materializó en 1987 gracias al sello angelino Frontier Records y con Tom Mallon (American Music Club, Chris Von Sneidern, Chris Isaak, Thin White Rope, Map Of Wyoming) a los controles, que dota al conjunto de una calidez y una aroma nostálgico que, de verdad, dejan profunda huella. 

Se trata de diez retazos de pop bien tallado, powerpop con el punto justo de nervio, jangly guitars que te erizan la piel, estribillos maravillosos y sonido amable-pero-no-blando que hicieron que la banda tuviera cierta repercusión y éxito de crítica y de ventas en los EE.UU. lo que propició que llevaran su música en directo a otros puntos del país, hasta que problemas en el seno de la formación hicieron que Peñalosa y Chase "volaran". Aunque se mantuvieron una temporada con el citado Sneidern en la formación, y se cuenta que llegaron a grabar otro disco que no ha llegado a ver la luz oficialmente, en 1990 Flying Color dejan de existir como banda y algunos de sus miembros (Dale Duncan, Chris Von Sneidern y John Stuart) se reunieron en ese delicioso proyecto llamado Map Of Wyoming que nos dejó dos discos también excelentes. 

Un álbum y una banda a los que no se tiene en cuenta cuando se habla de buena música pop de los ochenta (la figura de gentes como R.E.M, The Go Betweens, The Replacements, The Church o The Feelies se llevan más –merecidos eso sí- parabienes) pero que integran uno de los momentos esenciales para todo melómano que se precie. Porque hay que tener cuenta que cuando muchos de los College Charts estaban dominados por el pop sintético que venía del Reino Unido estos Fliyng Color supieron insuflar alma pop y guitarras limpias a una escena merodeada en exceso por el uso del sintetizador. 

De hecho si tuviéramos que recomendar un disco ahora mismo, ese disco sería "Flying Color" de Flying Color. 

Pd. Hace pocas fechas la formación original de Flying Color (más Chris Von Sneidern) compartió el escenario del Great American Music Hall de San Francisco junto con otras bandas de la Bay Area, en un concierto benéfico para recaudar fondos que ayuden en el tratamiento del cáncer que padece el productor Tom Mallon.

Portada de la reedición que del disco editó el sello Munster en 1996 con el añdadido de tres cortes extra elegidos por Hector Peñalosa

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